jueves, 14 de abril de 2011

Cuando patearlo no es tan fácil

Por @carolita_rock
(editado)



No son pocas las mujeres que (y hablando específicamente de ellas) han pasado por el terrible momento de darse cuenta que han dejado de amar, han dejado de aguantar, han dejado de creer y hasta de respetar a su pareja y se enfrentan a la posibilidad de terminar una relación.

Sea cual sea el estado de “compromiso” pololo, novio, conviviente o marido, siempre entrar en ese proceso es muy complicado emocionalmente y como buenas “minas” lo alargamos casi en todas las oportunidades al máximo. No es para sufrir más, es para estar segura. Y como somos tan maternales en algunos casos, no sólo nos preocupamos de lo mucho que nos dolerá a nosotros sino que también de lo que puedan sufrir ellos.

Claramente dependiendo del nivel de problema que tenga una relación, será el desarrollo del fin, puede ser por una infidelidad, por poco romance, el clásico “se murió la flor”, porque definitivamente no tienen nada en común, porque te aburriste, porque encontraste que el de al lado está mejor y estás tentada o por motivos profundos como la poca proyección como pareja, la falta de compromiso y abiertamente también la falta de pasión. Todas las razones sirven para empezar con la tortura emocional de que hay que tomar una decisión y no te atreves, lo que te obliga a estar con esa persona más tiempo de lo prudente antes del rompimiento, tensionando las cosas y llegando a veces a mandar todo lejos y olvidarte de tus planes de una salida protocolar y digna del respeto por el tiempo de la relación.

En algunos casos cuando esto empieza y ronda la idea de terminar con la pareja, presentamos síntomas físicos súper claros de que algo nos revolotea en la cabeza y el corazón, dormimos menos porque pasamos noches de desvelos pensando cosas…a veces recordando lo lindo que era todo en el pasado o hasta ¡qué bien estaba soltera! No sé si es coincidencia o no pero suele pasar, que justo cuando estás en eso empiezas a recibir comentarios de tu madre que te dice que andas rara, que no te ves bien, que perdiste “el brillo” en los ojos ( y por suerte no te dijo que te ves abiertamente fea) o tus amigas de la nada comienzan a encontrar que él no es para ti y que si ya no lo amas, lo dejes.

¿Por qué es tan difícil hacerlo? A veces los recuerdos y las vivencias hermosas que ocurren al inicio de una relación pesan tanto, que nos cuesta creer que hemos perdido la magia con aquella persona que antes nos movían no sólo las neuronas sino que también las hormonas, los glóbulos blancos, el sentimiento religioso, las ganas de ser mejor, la idea de ser la más linda del mundo y el poder de irse contra el mundo por esa persona que queremos, pero no siempre es para siempre, por distintos motivos podemos llegar a un momento (al igual que ellos) en que la relación se volvió monótona o te aburrió, en que quizás han sido tantos los problemas y pocos beneficios que empezaste a perderle el cariño y atracción a quien duerme a tu lado o simplemente el príncipe azul que se pintó en un principio nunca fue tal.

Lo peor es alargar las cosas cuando esto empieza a pasar, ahórrate los síntomas pre-crisis porque son caros de mantener. A algunas les da por salir, el mejor medio de escape para no estar con él porque no te atreves ni a mirarlo sabiendo que quieres “patearlo” y como no puedes eternamente ir a sentarte a una plaza sola, tienes que ir por un café, al mall, a almorzar, a ver a tus amigas, a comprarte más zapatos, a hacerte las uñas, a dar una vuelta y todo eso requerirá invertir en plata, por lo tanto no es muy bueno para el presupuesto. 

También a muchas el sentimiento de culpa nos hace comer, aquí las empresas internacionales de chatarra tienen un nicho no explotado con nosotras, si auspiciaran cada rompimiento sus ingresos aún serían más grandes, porque no nos da por el apio palta, nos da por el churrasco luco, el mc donalds, las papas fritas, o cualquier cosa que haga que el colesterol nos tape la mayor cantidad de arterias posibles, para que no nos llegue sangre al corazón y dejemos de sentir.

Otro proceso crítico es no escuchar a nuestras amigas, porque casi todas nos instan (sabiamente) a que si ya está tomada la decisión de terminar la relación, lo hagamos pronto y no dilatemos más las cosas, pero sentimos que no nos entienden porque no es algo fácil de hacer, se nos olvida que muchas de ellas también han pasado por eso, nos sentimos atacadas e incomprendidas pero al igual que las madres, siempre tienen la razón.

Sin ser yo parámetro del buen actuar, les recomiendo algunos tips que he ido aprendiendo con el tiempo; una de ellas es evitar la parte del “autonconvencimiento forzado” (ver fotos antiguas, leer mails o cartas, masoquearse con un cd con las canciones de ambos) pensando que así podemos revivir algo, porque cuando se muere la flor, no hay abono que la reviva. Otra es plantearse realmente el por qué del término y tener el objetivo claro, porque si quieres salir convencida de que lo que hiciste es lo correcto tienes que entenderlo tú para poder explicárselo a él. No hagas muy larga la conversación del rompimiento, cuando eso pasa, ellos tienen la oportunidad (si no quieren dejarte ir) de convencerte o engatuzarte por alguna nueva oportunidad y empiezan a volverse religiosos porque juran, prometen, se arrodillan y ponen cara de angelitos. 

Trata de no llorar, pero trata…y respeta por sobre todo los recuerdos, lindos momentos y cosas buenas que vivieron en conjunto, pero no lo conviertas en una pobre victima, así como uno ha salido adelante de otras relaciones terminadas, ellos también podrán hacerlo, no eres la madre y si la pareja se está disolviendo es por algo que ambos hicieron mal o les faltó hacer.

Por último y esta es mi parte “sin alma” de los consejos: No se sientan mal si quieren terminar con su pareja, háganlo, sobre todo si ya le pusieron el ojo a otro chico o alguien más les hizo “tilín” es mejor dejarlos que engañarlos, a nosotras no nos gustaría que nos hicieran eso, pero cuando dejamos de querer a nuestra pareja porque otro hombre apareció es porque ya no hay regreso. No se mientan a sí mismas cuando sientan que ya no aman a quien tienen al lado y lo que es más importante aún, no duden en irse si es él quien no las ama, no pierdan ni un segundo de su vida amarrada a algo que no tiene futuro, porque impedirán que ustedes y ellos encuentren realmente alguien que sea “quizás” el amor de sus vidas.


Ah! y nunca olviden… que ellos si se ven en la misma postura y quieren dejarnos, no lo van a pensar tanto, no se van a gastar tantas lucas, no harán tantas reuniones con amigos para conversarlo ni se van a preocupar de cómo queda una, simplemente lo harán. Y no digo que con esto sean más malos o crueles, todo lo contrario, la mente y corazón (y otras cosa de los hombres) no están conectadas como nosotras y si ya no nos aman, se van a largar y ya.

Por último, no caigan en descalificaciones ni tampoco se tomen a pecho cuando ellos al terminar nos llenan de defectos y cosas malas, en el fondo es la desesperación o impotencia de no querer asumir el fracaso, en realidad no piensan así ( y uno tampoco) porque nos enamoramos o atrajimos o interesamos en la otra persona por sus virtudes y cosas atractivas en el minuto, no de las malas o desagradables, que no se les olvide que a veces la boca dice cosas que no tienen que ver con los verdaderos sentimientos y no sacamos nada con "sentirnos" porque siempre en un término hay palabras o decimos cosas que más adelante nos arrepentimos. Quedemonos con lo lindo.