jueves, 14 de abril de 2011

La Otra

Por @carolita_rock
(editado)



¿Qué nos lleva a permitir no ser el “plato principal” o la “catedral” de un hombre y nos convierte en el “postre” o en “la capilla”? Difícil saberlo, aunque más complicado es asumirlo. 

Sin hacer juicio valórico ni crítica, pienso que hay que estar en los zapatos de alguien que lo ha vivido para entender por qué muchas mujeres pueden destinar su vida o tiempo a compartir a alguien que en muchos casos aman. ¿Han pensado alguna vez que estamos traicionándonos entre el mismo género o que en vez de hacer causa común estamos fregándole la relación a otra como nosotras?

Nunca falta galán que puede engañar a su pareja, sin querer dejarla y siempre hay alguna mujer que sirve para eso. No estoy defendiendo a las mujeres engañadas, aunque no debe ser nada digno descubrir que tu pareja con quién has vivido lindos momentos y con quién quizás compartes una familia y a veces deudas, pasa por otro “hogar” antes de llegar a casa y te engaña o dedica sus mejores momentos con otra.


Quizás es cierto el dicho que con la “amante” siempre se quiere estar porque es más entretenida, es la suertuda que dependiendo de lo “jolgoriosa” que sea, le tocan los viajes al caribe, las joyas, las salidas a lugares exóticos, las confesiones que jamás le contó ese hombre a su mujer y en muchos casos, les tocan las mejores sesiones de sexo, ya que seguramente a la esposa o pareja oficial, jamás le van a proponer “el salto del tigre”, “el candelabro italiano” y otras acrobacias de países lejanos como Rusia o Francia porque para eso está "la otra".

No lo pueden negar, a la que le quede el poncho que se lo ponga y lo asuma con la frente bien en alto, que cuando se es la otra se está con la mejor cara, la mejor facha, el mejor humor, todo lo que dice te parece gracioso y hay que esmerarse para que el rato que estés con él, sea lo más agradable e inolvidable posible, cosa que se vaya para la casa sin ninguna gana de estar con la oficial. Pero es ahí, justamente ahí cuando nos volvemos “la otra” y a algunas les duele, porque a veces aman a esos seres.

Ahora hay “otras” geniales, esas que tienen todo calculado y manejan sus emociones y sentimientos a la perfección, casi da la idea de que tomaron un curso por Internet o que hicieron un master en teleseries porque, no les preocupa ni se acomplejan de saber que el hombre con el que están tiene una pareja. No les hacen show, no se ponen celosas y hasta defienden y comprenden a la oficial de su amado, los mandan tempranito para la casa y son tan atentas que se esmeran en que no vayan a llevar en los bolsillos boletas de motel, olor a perfume o lápiz labial en la camisa, a esas chicas yo les levanto un monumento.

Pero también hay “otras” más cinematográficas, así al estilo de Atracción Fatal, de las tipas que una vez que se metieron en la vida de un hombre le desordenan todo y terminan destruyéndoles la vida, esas mujeres son de temer. Ellas llaman a la casa de la oficial ¡y cortan! Los siguen en el auto, tienen más que sabida toda la vida de la pareja de su amor, le conocen yayitas que ni el tipo sabe, mandan mensajes delatores, fotos o lo que sea con tal de quedarse con el tipo, lo que nunca pasa al final porque el pobre se dio cuenta que lo único que quiere es deshacerse de la loca y no entiende en qué minuto se dejó llevar por ése impulso.

Pero hay “otras” que son de cuento. Ellas creen realmente cuando él tipo les dice que es a ella a la que quieren y que van a dejar a la oficial, no son capaces de atinar que llevan años con él y que aunque aún no pasa nada, esa mentalidad mágica romántica media brutística, las sigue manteniendo con una ilusión que hace que hasta se lo hayan presentado a las amigas, jurándoles que se quedará contigo.

Y está “la otra express” yo creo que es la más inofensiva pero la que a veces, más marca a un hombre que engaña a su pareja con ella, porque suele ser osada, loquilla, desinhibida, entretenida y fugaz…la conoció por ahí, se dio cuenta que a ella no le importó que llevara anillo de matrimonio porque lo pasó por alto y después de un encuentro fogoso furtivo y del tercer y hasta cuarto tipo, la chica literalmente se vistió y se fue…hay hombres que hasta dice que esos “engaños” no cuentan…pff!

En cualquiera de estos casos, o en otros, el ser “la otra” es difícil, se sufre, hay desilusiones, decepciones y malos ratos, como también momentos gloriosos y memorables. Casi siempre la que sobra es la amante, casi siempre la que se queda sola es la que entró tarde al triángulo y aunque hay excepciones para todo y más de alguna hoy es feliz en una relación, hay algo en lo personal que siempre me ha dado vueltas en la cabeza y es que …si un hombre fue capaz de engañar a su pareja (oficial, polola, esposa) contigo, ¿qué le va a impedir hacértelo en algún minuto a ti?

Zorras hay en toooodas partes.-