viernes, 16 de marzo de 2012

Sobre ser madres, casarnos y otras hierbas



Por @carolita_rock

Son estándares o podríamos considerarlo como costumbres y tradiciones que especialmente en Chile un país cargado a lo machista, son un clásico en la familia y nuestros colegios, sobre todo en aquellos católicos o de otras religiones. Casarnos, ser madres, en ése orden claramente, además de cumplir ojalá con ciertos patrones laborales y de vida pueden complicar a más de alguna mujer que quiera optar por otro camino ¿Por qué salirnos del patrón puede ser malo, es cosa de cada una lo que hace no?

Los tiempos cambian y por tradición, las mujeres han sido las que han luchado constantemente por sus derechos y reconocimiento, muchas también han tenido una batalla importante contra estos cánones, porque no todas quieren ser mamás, o no todas consideran que pasar por la iglesia sea la mejor forma de asegurarte que la persona con la que te casas, te amará y será fiel para toda la vida, para qué decir de la edad e tener hijos o simplemente, no tenerlos.

Existen aquellas que toda su vida luchan por un lugar en el mundo laboral, por lo que dentro de sus prioridades no está tener una casa de cuento con niños y marido con perros y gatos, pero pueden sentirse satisfechas de tener un puesto envidiado dentro del mundo empresarial y morirán felices con sus logros económicos y lo que es más importante, no sienten que postergaron sus vidas ni a la naturaleza por no tener las preocupaciones de la mayoría.

Hay otras que sienten que no importa cuanto trabajo emocional y físico les cueste, pero siempre han querido ser madres y casarse y además de todo eso, trabajan y educan a sus pequeños y lo hacen regio! Hasta hace unos años, una madre trabajadora era mal vista por “supuestamente” descuidar a sus hijos, qué suerte que la gran mayoría de los hombres ya ha comprobado que no es así, además que la realización personal y el apoyo económico de las mujeres se ha vuelto vital para muchas familias.

El otro concepto, ése de que si no eres de facciones de Barbie, con un físico trabajado, con una altura promedio y medidas anatómicas no eres guapa o atractiva es franca y felizmente un mito, y aquí “nos” defiendo a todas las que no entramos en la misma ropa que modela Leonor Varela o que jamás nos veremos igual a Valeria Mazza con un vestido amarillo, sentada en un muro blanco con el fondo del océano de Santorini, porque muchas somos comunes, genéticamente “chilenas” ni muy altas, ni flacas y en algunos casos, la vida nos ha dejado alguna huella como operaciones o defectos, que no nos va a permitir modelar al lado de chicas top, pero podemos tener a un par de churrazos babosos por nosotras igual.

Todas somos hermosas y aquí les digo que nosotras mismas establecemos esos patrones tan superficiales, porque a los hombres aunque no lo crean, les gustan todas las mujeres, de todos los portes, tamaños y colores, porque la realidad somos "nosotras" y no la que se ve en la publicidad, ellos valoran y lo he escuchado, a aquellas mujeres que van con la verdad por la vida, que se sacan partido, que son claras en sus emociones, que saben amar, que son inteligentes, tienen sentido del humor y les gusta siempre ser sensuales, con rollos más o rollos menos. A un hombre le brillan igual los ojos cuando ve a una súper woman de gimnasio, estupenda y de catálogo, que cuando conoce a una mujer que le sacó un par de sonrisas, lo miró coqueto con unos tradicionales ojos cafés, usó un perfume que le encantó o que supo sacar partido de otros atributos que la naturaleza sí le puede haber dado en forma natural.

Siendo machista (en el contexto de la caballerosidad y el romance) me encanta ver cómo la imagen y la vida de las mujeres hoy puede ser como queremos, si queremos ser madres y estudiar o si queremos ser madres solteras o si somos mamás de niños de diferentes padres ya no es un prejuicio para la felicidad o la perfección, si algunas preferimos que nos entierren regias o con honores y diplomas, pero ningún hijo que nos llore, también es una buena opción, y si en realidad sólo queremos explotar nuestra belleza y llegar al día del juicio final llena de calugas y convertidas en pura fibra también es sensacional!

Lo más importante de todo esto es que ya nadie tiene derecho a levantar el dedo ni apuntar a quien viva su vida como quiera, total es uno misma quien opta por su destino y sabe qué es lo que la hace más feliz, con cartón universitario, con libreta de familia o simplemente con tu trabajo. Disfruten al máximo sus sueños y logros porque somos mujeres, distintas pero siempre el centro de todo!

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