miércoles, 22 de enero de 2014

Pasados los 30, la edad de la "resistencia"







Por @carolita_rock

Sí, tiene sus ventajas y sus pro notorios estar entre los 30 y 40 años, para qué estamos con cosas, muchas sabemos y hemos vivido en carne propia eso que dicen que es la flor de la vida de las mujeres, que se ponen más lindas, más guapas, más inteligentes, más llamativas, seductoras, rentables, independientes y calientes.

Generalmente las que tienen pareja estable o inestable lo pasan mejor porque algo pasa en las hormonas femeninas que se ponen más osadas, atrevidas y con ganas de jugar, aquí se encuentran las “Milf” y muchas otras que ya no tienen tantos pudores religiosos o sociales y se lanzan a la vida a hacer feliz a sus parejas y a ellas mismas, teniendo bien clarito que tienen el derecho y el deber de pasarlo igual de bien o te quejas.

Así mismo pasa en lo profesional, la mayoría ya tiene un trabajo estable y mejor remunerado, o al menos que alcance para pasarlo bien y mantenerse.

Pero aquí empieza lo que descubrí como
la etapa de la “resistencia”, esa es una palabra muy disimulada pero cruel, crueeeeel de adentro y obvio porque después de los 30 y entre tanto jolgorio y hormonas revueltas, empieza de a poco a aparecerse la resistencia en pequeñas cosas, que después son tan enormes que no resistimos pensarlas.

Y aquí estoy, resistiéndome a tomar una copa de champaña mientras escribo porque engorda y después de los 30 cuesta mucho más bajar de peso, resistiéndome a un cigarrito porque la piel se arruga y en las mañanas a los 35 años que tengo, me veo unas pequeñas patas de gallo, que aunque son pequeñas me resisto a que se conviertan en patas de araña, saliendo carísimo disimular con una crema decente, porque me resisto a seguir usando BabyLee para mi cuerpo… ya se ve y huele ridículo.

Figuro además con una crema de masaje para el pelo, digna de peluquería noche por medio porque hay que cuidarse las mechas, ahora con la edad se seca más, crece menos, se ponen feas las puntas y ya no se ve saludable como a los 25, cuando podías lavarte el pelo con un 2x1 en un camping o con el shampoo que hubiera, porque ahora tu pelo se resiste a algo que no tenga una calidad decente para que quede digno, el frizz es muy cruel y las puntas partidas, vengativas. Resultado, más lucas en shampoo y bálsamo y si tienes tiempo, crema de masaje.

Vengo llegando de unos días en la playa y estoy exactamente igual de “blanca” que cuando salí, la resistencia al sol es mi dolor más grande hoy pasados los 30. Antes me despertaba temprano con mis amigas para asolearnos en horarios peak y estar neeeegras y contrastar en las fiestas nocturnas, hoy no resisto más de 15 minutos al sol con factor 30 porque me sube la presión y las lindas y coquetas pecas del pasado hoy se convierten en manchas en la cara que duran todo el año, por Dios!! Todo el año!!...y me resisto a comprar “además” cremas para las manchas.

No se rían, pero veo apenas la pantalla del computador porque ya que la genética no fue muy generosa conmigo, tengo las pestañas cortas y poquitas, entonces tengo puesto un gel especial para que crezcan y se vean prominentes, me resisto a perder el encanto de mi mirada.

Ya después de los 30 hemos probado casi todos los sistemas de depilación del mercado sobre nuestro cuerpo, pero para ser bellas hay que ver estrellas, si antes podías derretir una cuestión para sacarte los pelos usando el microondas, hoy una sesión de “Diodo” cada tres meses es sagrada, porque los pelos se resisten en desaparecer y cuesta el cuádruple.

Antes de los 30 años hablar de blanqueamientos no era tema, hoy el blanqueamiento de dientes producto de algunos vicios es una necesidad primaria, para qué hablar de “otros” blanqueamientos que hay en el mercado, incluso de “alma”.

No es para morirse, pero sí hay que resistirse a algunos gustitos y loquilladas que hacíamos antes por el bien de nuestro cuerpo y la salud, por eso después de los 30 las mujeres somos más caras en las Isapres, porque es cuando nos pasa todo, los hijos, las enfermedades, los cambios hormonales, de peso, de conciencia, de hábitos, el estrés, las ganas de “enchularnos” y hacernos unos arreglines que más jóvenes no teníamos calculados, hablamos del colesterol, de la glicemia, el PAP (y no es la bebida) y la mamografía, por más que nuestra mente se resista como en mi indigno caso, el cuerpo nos pide control y escucharlo.

Hay cosas que no son fáciles de resistir, como por ejemplo la moda de las mujeres maduras que comen pasto tierno…y para qué resistirse! Si uno estará menos joven pero no más we…

Y lo peor de todo, las canas.

Éste es mi “resisto” más grande de la vida. No logro asumir que me salgan canas, por lo que pasado los 30 no sólo yo sino muchas mujeres se resisten a que se note el paso del tiempo porque no se puede, eso sí que no se puede y hay que hacer lo que sea para disimularlas, el método, color o forma es cosa de cada una, pero les recuerdo algo, las canas no sólo salen en la cabeza y si no quieres encontrarte con una sorpresa que te deje traumada todo el día, el depilado brasilero es el mejor método de evitarte el mal rato. LO DIJE Y QUÉ!

Jamás voy a olvidar la cara de una amiga cuando me dijo “Galla!!!! Me salió una cana ahí! Ahíiii!”. Esa sí fue cara de resistencia.

La edad de la “resistencia” sirve para el “lucro” claro, piénsenlo bien…algunas partes del cuerpo se resisten a mantenerse firmes como antes y no queda otra que ir al gimnasio o a los masajes o vendajes o sometimientos al frío del terror, o torturas chinas mezcladas con ondas rusas para recuperar lo que se cayó y de ahí el boom en Chile de los centros de estética o gimnasios y cómo dejar afuera los cupones de descuentos por mail, son el terror de las treintonas, no nos resistimos a ninguna tontera!!. No olvidar que la cosa es: las pechugas están firmes y resistentes mientras no puedan sostener un lápiz en el pliegue, si usted ya puede afirmar un estuche completo con las pechugas no se resista, hay que hacer algo.

La cosa es que nadie se resista a adorarnos, es efectivamente la mejor etapa de las mujeres, aunque espero que los 40 y los que vengan también tengan su encanto.

Por mientras, invierta en lo que sea ¡no se resista a verse y sentirse feliz y sana!